La otra se convirtió en enfermera, dedicando su vida a curar y cuidar a las personas.
Dos vidas, moldeadas por el amor.
Dos futuros, salvados por el coraje de un hombre.
La oración de una madre nunca quedó sin respuesta.
Y en algún lugar del cielo, seguramente ella está observando… sonriendo con orgullo.
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