Sin embargo, existe otra cara de esta moneda. Para algunos especialistas, la omisión de este pequeño acto cotidiano puede relacionarse con falta de motivación , agotamiento emocional o incluso señales más profundas de desánimo . Las personas que atraviesan episodios de estrés o síntomas depresivos tienden a dejar de lado ciertas tareas del día a día, incluso aquellas tan básicas como arreglar la cama. En estos casos, el desorden puede ser una señal de que algo no está bien y merece atención.
Pero no todo es negativo. Hay perfiles de personas muy creativas , espontáneas o con formas de pensar poco convencionales que suelen escapar a las normas estructuradas. Para ellas, no hacer la cama puede ser un símbolo de libertad, una forma de rebelarse contra lo establecido y centrado en lo que consideran verdaderamente importante. En este sentido, la ausencia de este hábito no indica necesariamente descubierta, sino una personalidad más independiente y flexible