"Emily, estamos aquí."
"Dijo... que si hablaba..."
Emily abrazó al conejo con tanta fuerza que se le pusieron los dedos blancos.
Daiel hizo una reverencia.
"Emily, lo que digas aquí nos ayudará a protegerte."
Emily miró el terrario.
Como si el cristal fuera un ojo.
"Dijo que me iba a pasar algo horrible."
María tragó saliva.
"Este terrario era un puente.
Un puente de guerra.
Una frontera.
La oscuridad no siempre es lo que uno imagina al principio.
A veces, la oscuridad es más fría.
Más práctica.
Más organizada."
Como un ama de casa que mantiene su casa impecable para que nadie sepa lo que entra y sale por la noche.
María inspeccionó la habitación.
Cajas en el armario.
Demasiadas cajas para una niña.
Algunas con etiquetas de envío arrancadas.
Otras con cinta adhesiva nueva.
Un cuaderno en un estante alto.
Daiel lo manipuló con guantes.
Aún no lo había abierto.
Simplemente lo sostenía como si pesara.
Porque había algo extraño en la distribución de esta casa.
En la limpieza exterior.
En los armarios de los terrarios.
En las cajas etiquetadas.
En el miedo reprimido de una niña de ocho años.
No se refería a un accidente.
Hablaba de un sistema.